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Grasa ¿Enemiga o aliada?

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La silueta perfecta ha ido variando a lo largo de las últimas décadas sobre todo desde los locos años 20 donde los cuerpos eran más bien rectos hasta la actualidad. En los 50 primaban los cuerpos con curvas representados por una exuberante Marilyn Monroe; en los 80, cuerpos atléticos como los de las top models Elle Macpherson o Linda Evangelista; en los 90, cuerpos al estilo de Kate Moss delgados, con poco pecho y sin curvas; en el año 2000 vuelven las mujeres con pecho y cuerpo atlético a ser la sensación y nos encontramos en la actualidad que el pecho deja de ser el centro de atención aunque sigue en los primeros puestos, tas variaciones, zonas donde la grasa para dejar paso y protagonismo a las curvas, en especial al trasero.

La cirugía estética ha evolucionado también en los últimos años aportando soluciones estéticas a las necesidades y deseos de las personas, y ofreciendo tratamientos cada vez más eficaces, menos molestos y de rápida recuperación.

A pesar del paso del tiempo y de las modificaciones que han ido sufriendo los diversos cánones de belleza en el hombre y en la mujer, hay zonas que han permanecido impertérritas a es, nunca ha sido bienvenida. ¿Acaso era o es bello un abdomen redondeado?, o ¿unas caderas prominentes?, y ¿qué decir de esos michelines que nos aparecen por encima del cinturón? Siempre han existido zonas donde la grasa deja de ser una aliada para ser una eterna rival difícil de eliminar, donde a pesar de dietas estrictas y sesiones de gimnasio exhaustas no conseguimos derrotarla.

Viendo el papel protagonista que adquiere la grasa a lo largo de los años no es de extrañar que con el avance de la dermocosmética y otras técnicas, actualmente exista un amplio abanico de tratamientos destinados a la eliminación de la grasa de estas zonas tan temidas pero… ¿Son realmente eficaces estos tratamientos milagrosos que combaten radicalmente a nuestra gran enemiga?

Lo que sí podemos afirmar en mayúsculas es que la grasa, hace ya un par de décadas que podemos eliminarla a través de intervenciones como la liposucción o la lipoescultura. Estas técnicas quirúrgicas sobre todo están indicadas para zonas rebeldes con cúmulos de grasa estancados tales como abdomen, flancos, rodillas, cartucheras, muslos, brazos e incluso papada.

Es cierto que la grasa no siempre juega como adversario. Como todos hemos podido observar en nuestras propias carnes, o bien, a través de nuestros seres más allegados, en el proceso de envejecimiento, la grasa juega un papel fundamental a nuestro favor. En zonas como la cara, vemos cómo los compartimentos grasos se van modificando, como los pómulos que nos realzaban las estructuras más prominentes y nos conferían firmeza al rostro se van adelgazando a la vez que la piel va perdiendo elasticidad y vamos invirtiendo el tan preciado “triángulo de la belleza”.

En los últimos años, se ha estudiado e investigado mucho acerca de cómo reponer esa grasa del rostro que se va perdiendo a lo largo de la vida. Actualmente, disponemos de múltiples tratamientos tanto de medicina como de cirugía estética para lograr restituir el “triángulo de la belleza”. Si nos centramos en el campo de la medicina estética, el listado de posibilidades es extenso recurriendo desde los famosos hilos tensores a los rellenos dérmicos de diversa índole. En cuanto a la cirugía estética, en la última década se ha desarrollado una técnica llamada lipofilling que consiste en extraer grasa sobrante de alguna parte de nuestro cuerpo como abdomen, cintura, muslos o bien caderas y usarla como relleno natural infiltrándola en zonas que requieran de cierto relleno natural como puede ser la cara; en concreto los pómulos, los surcos nasogenianos y la mandíbula; o bien, en el resto del cuerpo, como puede ser en el pecho o las nalgas.

Lipofilling: La técnica

El lipofilling es un procedimiento quirúrgico sencillo que habitualmente se lleva a cabo de forma ambulatoria y en función de la cantidad de grasa que necesitemos trasferir se realizará con anestesia local o bien combinada con sedación. Para la extracción se utilizan unas cánulas especiales que evitan que las células grasas se destruyan. La grasa extraída se procesa para separar por densidades las células grasas puras del resto de componentes. Los pacientes excesivamente delgados o muy musculados no suelen ser buenos candidatos ya que, además de tener poca grasa bajo la piel, ésta se extraerá con dificultad y es más difícil preservar su integridad.

¿Dónde llevamos la grasa?

Las regiones donde es más frecuente infiltrar la grasa son:

Rostro. Con el paso del tiempo, la grasa de la cara se va perdiendo a la vez que se va desplazando por efecto de la gravedad, asimismo, los músculos van adelgazando y los tejidos van perdiendo elasticidad. Esto provoca que se acuse aún más la flacidez dando lugar a la aparición de antiestéticos surcos y arrugas. Es ideal para conseguir restaurar el óvalo facial típico de la juventud y así conseguir un aspecto más joven.

Un lipofilling facial se puede realizar de forma aislada, cuando sólo hay que reponer volúmenes de grasa; o bien, como complemento de un lífting en pacientes que además presen- ten una importante flacidez.

Cuerpo. Las zonas corporales donde más se suele emplear el lipotrasplante son pecho y glúteos.

En glúteos y zona de cintura, se utiliza para dar mayor volumen a las nalgas o suavizar las líneas de las caderas y así lograr una imagen más armónica y jovial.

Si se desea tener una mama algo más llena, incrementar levemente el tamaño del pecho o en casos de asimetrías y re- construcción mamaria, el lipofilling puede ser el tratamiento indicado. No debe considerarse un sustituto de las prótesis mamarias ya que no todos los pacientes son candidatos al lipoimplante; sobre todo, los que desean aumentos de mama de más de una talla.

La recuperación posoperatoria sólo requiere de 1 ó 2 días de reposo. Pasado este período inflamatorio inicial de una semana, el resultado estético suele ser excelente. No obstante, es aconsejable esperar unos tres o cuatro meses para evaluar cuál va a ser la durabilidad a largo plazo. En raras ocasiones puede ser necesario hasta un año. Pasados estos períodos el resultado se puede dar por estable y las variaciones que ocurran desde entonces (envejecimiento, cambios de peso, etc.) determinarán si es necesario o no realizar nuevos tratamientos.

¿Cómo mantener la grasa bajo control?

Llevar una dieta equilibrada, que no debe ser restrictiva sino contener todos los nutrientes necesarios para mantenernos saludables, es una de las premisas indispensables para mantener la grasa a raya, eso sí, combinada con ejercicio físico. Además, te ayudará a lucir un vientre más plano con tu traje de baño. Si quieres apuntarte a nuestro plan “Grasa Bajo Control” toma nota de los siguientes consejos:

1. Duerme bien. Dormir ocho horas es un regalo para tu salud, te sentirás más descansado y tu metabolismo funcionará mejor.

2. Cuida tu alimentación. Imprescindible comer varias porciones de frutas, hortalizas y verduras cada día. Las frutas frescas y vegetales ayudan a que tu piel luzca más saludable.

3. Reduce o elimina los azúcares refinados de tu dieta, ya que en exceso se acumularán como grasa.

4. Come grasas saludables como las omega 3 que se encuentran en el salmón, el aguacate y las nueces.

5. Realiza ejercicio de alta intensidad tres veces por semana y camina todo lo que puedas. Sustituye el ascensor por las escaleras, camina en lugar de coger el autobús, etc.

6. Limita o elimina el consumo de alimentos procesados. 7. Come al menos un tercio de los alimentos en su forma

cruda o lo más cruda posible.
8. Evita los endulzantes artificiales de todo tipo.

9. Mantener un correcto aporte hídrico es fundamental, así que bebe como mínimo 2 litros de agua al día.

10. Para recuperar la figura, mejorar la flacidez y reducir la temible celulitis: El tratamiento, INDIBA® Deep Care te ayudará a conseguir esos objetivos desde las primeras sesiones y sin necesidad de pasar por quirófano.

También se pueden mejorar las irregularidades del cuerpo provocadas por heridas y traumatismos siempre que haya un espacio en el que se pueda albergar un poco de grasa.

Los resultados

Hay que tener en cuenta que parte de la grasa injertada será absorbida por el cuerpo durante los primeros meses por lo que se inyecta un exceso para que al término del postoperatorio los resultados sean los deseados.